LIVE NATION RESPONDE A LA POLÉMICA DEL CONCIERTO DE BAD BUNNY EN BARCELONA

LIVE NATION, la promotora de los conciertos de Bad Bunny, asegura que el aforo te los eventos en España están valorados por ingenieros profesionales y que el caso de Jordi Ferrández es “lógico”

El primer concierto de Bad Bunny en Barcelona, celebrado el 22 de mayo en el Estadi Olímpic dentro de su DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour, dejó imágenes espectaculares sobre el escenario y una polémica fuera de él. Jordi Ferrández, creador de contenido, sufrió un ataque de ansiedad debido a la masificación y la falta de movilidad en uno de los sectores de pista, y lo documentó todo en tiempo real a través de su Instagram.

Sus vídeos se replicaron durante todo el fin de semana con una frase que lo resumía todo:

"Estamos aquí, 500 pavos de entrada, en la VIP de Bad Bunny. No podemos movernos, no podemos hacer nada."

La tensión fue real. Algunos asistentes temían ser aplastados contra las vallas. "Pensábamos que en algún momento nos iban a chafar y teníamos miedo", relató uno de los afectados. Finalmente, los agentes abrieron un pasillo lateral para evacuar a quienes lo necesitaban. Una vez fuera, la pareja de Ferrández rompió a llorar por la tensión acumulada. Acabaron viendo el concierto desde pista general. "Nos queda una sensación agridulce", escribió Ferrández.

Hasta aquí, la historia parecía la de un asistente indignado con una zona VIP mal gestionada. Pero la aclaración posterior de Ferrández añade una capa mucho más relevante al debate. El creador explicó que el acceso VIP 4 únicamente permitía entrar cuatro horas antes que el público general, pero que no garantizaba acceso a ninguna zona física diferenciada: cuando se abría el acceso general, cualquier asistente podía llegar a esa misma área, sin valla, sin separación de ningún tipo, lo que provocaba que se saturara progresivamente. Su molestia no era solo el agobio puntual, sino que no había separación física entre la pista general y el área por la que había pagado casi el doble del precio.

Revisando la estructura de precios oficial de Live Nation para los conciertos españoles, el VIP 4 o ‘Early Entry Package, costaba 258,30 euros más gastos de distribución e incluía acceso anticipado al Gold Circle, una pulsera y un artículo de regalo. No garantizaba espacio reservado ni servicios premium. El precio que pagó Ferrández, cercano a los 500 euros, correspondería al paquete VIP 2 o VIP 3, que incluían también acceso anticipado y algunos extras, pero igualmente sin reserva de espacio físico.

Live Nation respondió este lunes a través de declaraciones a EFE. La empresa aseguró que la capacidad de todos los espacios está certificada por un ingeniero y negó que hubiera saturación.

Reconoció que en zonas de especial interés, como la casita — el segundo escenario donde Bad Bunny interpreta algunas canciones y recibe invitados —, sí existe "presión".

Sobre Ferrández, la promotora fue contundente: "Él decidió ponerse en esa posición que, obviamente, tiene presión porque estás en primera fila, pero luego esa zona se queda relajada."

La respuesta de Live Nation, sin embargo, no aborda el núcleo de la queja: si un paquete se vende bajo la etiqueta VIP pero no garantiza ninguna diferenciación física respecto a la pista general, ¿en qué consiste exactamente el valor añadido más allá del acceso anticipado? "Si venden un VIP tienen que poner separación, sino no es VIP", resumía uno de los miles de comentarios en redes.

El debate trasciende este caso concreto y apunta a una práctica extendida en la industria de los grandes conciertos: la proliferación de categorías de entrada con nombres premium que, al leerlas con detenimiento, no garantizan condiciones de disfrute sustancialmente distintas a las de una entrada general. Bad Bunny continúa su gira española con doce fechas en total. Las próximas son en Madrid.

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