DESCUBRIENDO A: Pol Bordas

Pol Bordas creció rodeado de música en Girona, en una familia donde el escenario y los ensayos formaban parte del día a día. Tras dar sus primeros pasos publicando música con el colectivo Le Terrier, el artista ha ido construyendo un proyecto propio donde conviven composición, producción y dirección creativa. Su segundo álbum, ‘he marxat, per tornar’, nace de una etapa de búsqueda personal marcada por su estancia en Nápoles, un periodo que atraviesa tanto el sonido como el relato del disco. Con nuevas colaboraciones, paisajes sonoros recogidos durante el viaje y una implicación directa en la producción bajo el alias bby bdass, Bordas presenta un trabajo que funciona como documento de ese proceso. En esta conversación repasamos su trayectoria, el origen del álbum y lo que significa marcharse para poder volver.

Naciste en una familia de músicos en Girona. ¿Cómo influyó ese entorno en tu decisión de dedicarte profesionalmente a la música?

Desde muy pequeño he vivido la música en casa. Mi padre es bajo barítono, su mujer es violinista y el abuelo de mi abuela componía sardanas. Recuerdo cuando mi padre giraba por toda Europa y había temporadas en las que casi no nos veíamos. Mi madre, por su parte, siempre ha trabajado muchísimo y en casa había una sensación constante de movimiento.

Son incontables las veces que, cuando mi padre tenía concierto, yo rondaba por el backstage dando vueltas entre los músicos y la tramoya del escenario. De hecho, incluso actué una vez en el Palau de la Música como actor en una de las óperas en las que él cantaba.

Cuando tenía unos cinco o seis años empecé a estudiar guitarra clásica, hasta que al entrar en el instituto pasé a estudiar bajo eléctrico en la Escola de Música Moderna de Girona, donde también formaba parte del combo de blues y jazz. Más adelante, con amigos del instituto empezamos a subir música con Le Terrier durante algo más de un año, un colectivo de Girona del que luego salieron proyectos como el mío, el de Lil Geri o el de Quimo.

Mis padres, sin embargo, no tenían la costumbre de escuchar música muy a menudo; eran pocas las veces que compartíamos esos momentos. A mi madre le gustaban mucho Extremoduro, Ja T’ho Diré, Fito y Fitipaldis, etc., y mi padre casi no escuchaba música; por lo que he visto, incluso diría que le molesta un poco, imagino que porque está saturado.

Con el tiempo mi padre me ha explicado que tampoco ha querido nunca que me dedique a esto. Para él, que no ha hecho otra cosa en su vida y ha visto lo oscuro y complicado que puede ser este mundo, siempre ha sido una preocupación.

Siempre he tenido el apoyo de mi familia, pero por otro lado siempre me han pedido que tenga un plan B. No deja de ser un mundo muy incierto que no depende solo de hacer bien tu trabajo.

El título de tu nuevo álbum ‘he marxat, per tornar’ sugiere una ida necesaria para poder regresar. ¿Qué significa para ti ese “marcharse para volver”? Además, has asumido la dirección creativa total del proyecto. ¿Qué retos y libertades has encontrado al tomar el control absoluto?

‘he marxat, per tornar’, mi segundo álbum, es la documentación viva de un proceso de experimentación y aprendizaje tanto sonoro como personal. Recoge el viaje físico y mental que viví durante mi estancia en Nápoles, un viaje que emprendí con la necesidad de desaprender ciertas inercias de la industria y encontrar una identidad propia como cantante y como productor.

Paisajes sonoros, voces de referentes familiares y colaboraciones con artistas y productores de la ciudad son el resultado de haber entendido que el proceso creativo nace de una especie de erupción: de la necesidad de expulsar el ruido externo para quedarte con la convicción de uno mismo.

El álbum tiene doce canciones y está acompañado por cinco piezas de diseño sonoro que te hacen viajar a través de ese proceso eruptivo personal en contacto con la cultura napolitana. Para explicarlo he tenido la suerte de contar con colaboraciones de Xicu, Alba Armengou, Altea, Carneval, Sankki, Quimo, Meddin, Baon, Citto, Lil Geri y Yung Rovelló, artistas que o bien han estado presentes a lo largo de mi vida y durante el viaje, o con los que hacía tiempo que quería colaborar y ahora he sentido que era el momento adecuado.

Este proyecto es también mi debut como productor bajo el alias bby bdass. La mitad de las canciones están producidas íntegramente por mí y en las otras seis —producidas por Jan Aygua, Giovanni Troccoli y Salvi Cuadrado— también he participado para hacer justicia a la visión del proyecto.

La parte visual he decidido trabajarla con Vero Santana, diseñadora gráfica de Gran Canaria que vive en tierra de volcanes y que ya había estudiado este imaginario. Ella se ha encargado de la portada, la contraportada, el merchandising y también me está ayudando con toda la dirección creativa del proyecto.

Para cerrar el álbum hicimos también un cortometraje que une la primera canción, ‘he marxat, lluny de casa’, y la última, ‘males costums (feat. Altea)’. Son las dos piezas más representativas del disco a nivel lírico y sonoro, y plantean un debate que representa el punto de inflexión en el que uno se da cuenta de lo que le está haciendo daño y no le deja avanzar.

Las figuras que participan en ese debate son la escultora Rosa Serra, el cantante Triquell, el freestyler y rapero Yung Rovelló y la florista e historiadora del arte Carla Vert, que es mi madre. El vídeo explica ese proceso de identificar ciertos problemas personales y la manera que tengo de enfrentarlos y protegerme de ellos.

‘AQUESTA VIDA ÉS NOSTRA’ y ‘COR PETIT’ supusieron un punto de inflexión en tu carrera. ¿Qué crees que conectó con el público en cada caso?

‘AQUESTA VIDA ÉS NOSTRA’, mi primer álbum, fue el primer proyecto de gran formato de mi carrera artística. Doce canciones y siete videoclips, con colaboraciones de Figa Flawas, Mama Dousha, Ultralone y Yung Rovelló. Fue un gran aprendizaje en muchos sentidos.

Para empezar, es un disco producido por seis productores distintos: Scotty DK, Slowbou, Galgo Lento, Jan Aygua, Noventas y Ohanko. Por eso fue un reto conseguir cohesión sonora y encontrar el orden definitivo de la tracklist.

Por otro lado, hicimos un videoclip para cada uno de los siete adelantos del álbum con un equipo increíble liderado por la productora Tramaliats. Yo aporté mis ideas como director creativo y participé también en la producción de cada pieza, ya que al mismo tiempo estaba estudiando realización audiovisual.

La canción ‘COR PETIT’ con Figa Flawas fue uno de los últimos adelantos y, nada más salir, explotó. Hoy acumula más de 3,6 millones de reproducciones y sigue siendo mi tema más escuchado. En aquel momento ellos estaban creciendo muchísimo y la canción era muy pegadiza, así que pasó un poco lo que yo esperaba.

Creo que la gente valora mi proyecto porque intento que todo tenga intención: en lo lírico, en lo musical, en lo visual y en el directo. Siempre he cuidado mucho el sonido y la manera de presentar mi proyecto, con la voluntad de reinventarme y encontrar una identidad propia. Cuanto más experimento con el tiempo, más me acerco a lo que quiero hacer, y con este segundo disco siento que presento una parte muy real de mí.

Son muchas ganas, muchas horas y mucho dinero invertidos en algo cuyo resultado nunca sabes cómo va a ser, porque depende de la recepción de la gente y de un contexto que cambia constantemente.

Decidiste trasladarte a Nápoles en busca de nuevas influencias. ¿Qué encontraste allí que no hallabas en Cataluña?

Decidí irme porque llevaba tiempo con ganas de conocer otra ciudad y otra cultura que no fueran las mías. Justo estaba pasando por una etapa complicada en muchos aspectos y, nada más llegar a Nápoles, me encontré liberado de muchos compromisos y presiones que yo mismo me imponía.

Nápoles es una ciudad increíble, llena de cultura, movimiento y desorden. Fui allí a buscar lo que me faltaba y, como la única constante de mi vida es la música, me la llevé conmigo.

Durante el tiempo que viví allí intenté relacionarme sobre todo con gente local para empaparme de la lengua y de las formas de la ciudad. Conocí a personas de distintos colectivos artísticos y acabé trabajando gran parte del álbum con Giovanni Troccoli, productor del colectivo Thru Collected.

También colaboré con la cantante pugliesa Altea en la última canción del disco, ‘males costums’, producida por Jan Aygua, Giovanni Troccoli y por mí. Además trabajé con Carneval, que canta en napolitano, en la canción ‘masseria’, donde yo canto en italiano y en catalán y también me encargué de la producción.

Volcanes, ruido, decadencia, caos, calor, música, dialecto, droga, motos, creencias, grafitis, mármol.

Hablas del álbum como un refugio tras la “erupción”. ¿Qué fue esa erupción en tu vida personal o artística? ¿Crees que los momentos difíciles son necesarios para crear algo auténtico?

Como decía antes, cuando me fui estaba pasando por una etapa muy complicada, tanto a nivel personal como artístico. Venía de publicar un álbum que no me dio lo que esperaba y sentía que me estaba poniendo una presión enorme con todo lo relacionado con mi proyecto.

Son muchas ganas, muchas horas y mucho dinero invertidos en algo cuyo resultado nunca sabes cómo va a ser, porque depende de la recepción de la gente y de un contexto que cambia constantemente.

No creo que sean los momentos difíciles los que necesariamente generan algo genuino, sino la capacidad de quitarte de encima los estigmas y prejuicios que tienes sobre ti mismo y ser capaz de expresar lo que realmente te mueve sin miedo a lo que puedan pensar los demás.

Creo que es muy importante vivir y dejar que te pasen cosas, ser una esponja con todo lo que te rodea. Yo intento aprender de todo lo que me llega y quedarme con fragmentos de ese aprendizaje para aplicarlos después a mi proyecto. De hecho, en muchas canciones del disco sampleo sonidos que grabé durante mi estancia: aviones, motos, conversaciones, ruidos que luego transformo en percusión.

Durante mi tiempo en Nápoles he aprendido a cuidarme mejor, he conocido gente increíble, he hecho canciones en italiano, he escrito sobre estar solo, sobre estar lejos, sobre los míos y con los míos, sobre todo lo que he visto. Pero sobre todo he escrito sobre estar conmigo mismo.

Y sentí la necesidad de contarlo. Por eso hice este disco, mi segundo álbum: ‘he marxat, per tornar’.

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