Descubriendo a: mariet

Desde Madrid, Mariet construye su proyecto desde un enfoque doméstico y cercano, donde la música funciona más como rutina compartida que como aspiración externa. Su debut, ‘Música para fumar’, fija las primeras coordenadas de un universo que se mueve entre el trap, la sensibilidad melódica y una producción cuidada al detalle junto a su círculo más próximo. Un proyecto independiente, desarrollado junto a su productor migue, que se articula desde la coherencia estética y el control total del proceso creativo.

Creciste en una casa donde la música formaba parte del día a día. ¿Cómo ha influido ese contexto en tu manera de entender lo que haces?
Muchísimo. Recuerdo viajes en coche escuchando Chambao, despertarme con mi hermana cantando, mi padre tocando la guitarra o la batería de mi hermano sonando por toda la casa. Ha sido algo muy natural. Crecer así hace que te interese crear desde un sitio propio, sin forzarlo. En mi casa la música siempre ha estado ligada a momentos concretos, no como algo constante de fondo, y eso también ha influido en cómo la vivo ahora.

Defiendes que cada canción es un proceso artesanal, desde la producción hasta la portada. ¿Por qué es importante mantener ese control?
Es una cuestión de satisfacción personal. Al final usamos las plataformas como una especie de archivo de los proyectos de los que estamos orgullosos. Trabajar con amigos y poder desarrollar todo desde cero —idea, sonido, estética— hace que el resultado sea más honesto. Aunque la música no sea compleja a nivel técnico, hay muchas horas detrás y soy el primero que quiere que todo esté como tiene que estar. No lo hacemos pensando en hacernos grandes, sino en hacer algo con lo que conectemos y que pueda conectar con otros.

Tus primeras referencias vienen del trap estadounidense. ¿Qué queda de esa etapa en tu sonido actual?
Sigue estando todo ahí. Future, Young Thug o Migos fueron lo primero que escuché, y luego Gunna o Lil Baby marcaron bastante mi forma de entender melodías y estructuras. Mis primeras canciones eran directamente sobre type beats de ese rollo. A día de hoy sigo escuchando mucha música de allí y en ‘Música para fumar’ hay bastante de ese sonido, por ejemplo influencias de Loe Shimmy.

También mencionas a Polimá Westcoast y Leiti como referencias clave. ¿Qué te aportaron?
Sobre todo a nivel vocal. Venía de hacer una voz más cerrada, más nasal, intentando imitar a Lil Baby. Escuchar a Polimá o a Leiti me hizo abrir más la voz, trabajar con más aire y encontrar una forma más natural de sonar. Me parecieron muy frescos en su momento y creo que han influido bastante en cómo suena mucha gente ahora.

‘Música para fumar’ fue tu primer álbum. ¿Cómo viviste ese proceso?
Salió bastante orgánico. Empezamos a hacer temas con una misma línea y vimos que tenía sentido juntarlo en un proyecto. Contamos con colegas y gente cercana, y aunque la parte final se hizo un poco cuesta arriba, lo sacamos adelante. Para nosotros fue importante porque nunca habíamos hecho algo de ese tamaño. Nos demostró que podíamos construir algo sólido desde cero y compartirlo con más gente.

Ahora estás en una fase de crecimiento junto a migue. ¿En qué punto está el proyecto?
Estamos trabajando todo de forma independiente, como siempre, pero con más foco. Cuidamos cada lanzamiento desde la producción hasta lo visual. También estamos empezando a desarrollar algo más grande con otros artistas, aunque todavía está en una fase inicial. La idea es seguir construyendo poco a poco, pero con más consistencia.

¿Qué te gustaría desarrollar a medio plazo?
Me interesa más construir algo colectivo que una colaboración puntual. Algo tipo grupo o colectivo donde se desarrolle un sonido común y podamos crecer juntos. Tengo gente cerca con la que podría encajar y es algo que seguramente acabará pasando. De momento, el objetivo es seguir sacando música de forma constante y mantener una línea clara en lo que hacemos.

Autora: Inés Batlle
Siguiente
Siguiente

Vans eleva sus clásicos con perlas: así son las nuevas Slip-On y Old Skool 36