DESCUBRIENDO A: HOLOGRAMMA

HOLOGRAMMA nació en Barcelona y construyó su primera identidad con Mundos Rotos (2024), un disco con el que se hizo un hueco propio dentro del indie estatal sin necesitar un golpe de suerte viral. Dos años después de aquel debut, el grupo entra en una etapa distinta con un disco que empezará a desvelarse esta primavera hasta cerrar el ciclo en otoño de 2026.

El nuevo trabajo llega con equipo renovado y un directo que ya no se apoya solo en la instrumentación orgánica: incorpora electrónica, visuales y diseño lumínico. El imaginario de la banda —pantanos, bosques, orillas de mar— sigue funcionando como metáfora del paso del tiempo y de las relaciones humanas, un lenguaje que ya estaba en su debut pero que ahora se agranda.

En la entrevista, esa misma calma aparece una y otra vez, aunque con otro nombre: control. No descartan llegar a más gente, pero se niegan a que ese objetivo dicte cómo trabajan. Prefieren curar el proceso antes que acelerarlo, y hablan de sus letras más expuestas sin miedo, como si la vulnerabilidad fuera parte del método y no un accidente. La frase que da nombre a esta etapa —"prometo estar bien"— no es un mensaje hacia fuera: es un mantra que se hacen a sí mismos.

En esta conversación hablamos con HOLOGRAMMA sobre esa promesa, sobre la melancolía que asumen sin resistencia, sobre el miedo a exponerse demasiado y sobre qué quieren que quede de sus canciones dentro de diez años.

"Prometo estar bien" es una frase que mucha gente utiliza precisamente cuando no está bien. ¿Recordáis cuándo apareció esa idea por primera vez y por qué sentisteis que podía representar toda una etapa de la banda?

Tu pregunta es muy interesante, de hecho, contestar "estoy bien" puede tener muchas lecturas. En nuestro caso, la lectura de la frase es literal. Se trata de un mantra hacia nosotros mismos y para quien escuche la canción. Claramente está dirigida a alguien...

La idea también se puede leer como el inicio de una nueva etapa en la banda. En los últimos años ha habido cambios, y grandes. Estos han supuesto un replanteamiento total y categórico de la forma en que concebimos hacer música. En este caso, quizás la frase hubiera tenido que ser: "Prometemos estar bien para hacer lo que más nos gusta, tocar."

Desde fuera da la sensación de que HOLOGRAMMA convive con una cierta melancolía. ¿Os molesta que os asocien a esa etiqueta o sentís que forma parte inevitable de vuestra identidad?

Para nada, nos identifica. Quizás hemos recibido la percepción del público hacia que nuestra música transmite unas sensaciones nostálgicas. Pero sí, el recuerdo de momentos pasados y el revivir amores, conflictos y victorias forman parte de nuestra forma de componer. Pero siempre de una forma muy intuitiva, es decir, a través de una naturalidad muy automática.

“Sí que hay algunas letras un poco duras, y es inevitable preguntarse: ¿qué van a pensar mis seres queridos al escuchar nuestras locuras? Aun así, el miedo nunca ha estado presente en nuestro proceso creativo.”

- HOLOGRAMMA

Ahora parece obligatorio opinar de todo constantemente y dar titulares. ¿Consideráis que vuestras canciones suelen dejar espacio para la interpretación? ¿Os interesa más plantear preguntas que ofrecer respuestas?

No nos preguntamos lo que van a pensar los oyentes cuando estamos haciendo las canciones. Es inevitable pensar e imaginar, una vez hechos los temas y las demos, cómo estos van a impactar en las personas. Y de ahí, a veces, derivan algunos sonidos y producciones que transmutan ese sentimiento a figuras sonoras.

Con relación a ofrecer respuestas, muchas letras son fruto de una búsqueda a nuestras propias preguntas más existencialistas. Y en ese sentido, creemos que no obtenemos unas respuestas muy significativas, sino pequeñas reflexiones en forma de canción.

Lleváis varios años construyendo el proyecto. ¿Hasta qué punto valoráis que no haya habido una explosión en viralidad inesperada y de qué manera os gustaría que llegara el reconocimiento de las masas?

Somos bastante conscientes de que no hacemos un contenido muy susceptible de hacerse viral. No obstante, hoy en día todo puede suceder, y obviamente queremos llegar al máximo público posible. Si esto pasa pudiendo ser nosotros mismos, perfecto. Lo que está claro es que no queremos llegar al gran público haciendo lo contrario a lo que nos representa. Intentamos curar lo que hacemos y llevamos tiempo haciendo un disco, sin prisas y disfrutando del proceso. Por otro lado, hay que decir que sentimos mucho reconocimiento: el simple hecho de poder acceder a hacer un disco con un equipo que nos apoya ya nos llena muchísimo, sin importar si llega a grandes masas o no.

¿Hay alguna canción del nuevo álbum que os haya dado miedo publicar porque os expone demasiado?

Sí que hay algunas letras un poco duras, y es inevitable preguntarse: ¿qué van a pensar mis seres queridos al escuchar nuestras locuras? Aun así, el miedo nunca ha estado presente en nuestro proceso creativo. De hecho, abrazamos nuestras vulnerabilidades, y es una forma de combatirlas.

Para terminar: cuando alguien escuche HOLOGRAMMA dentro de diez años, ¿qué os gustaría que encontrara en vuestras canciones que siga siendo igual de válido que hoy?

Que no suene a una época, que suene atemporal. Es un disco que se podría haber hecho hace 10 años o dentro de 10 años. No damos un mensaje muy claro ni queremos hablar sobre algo en concreto. Es una foto de lo que somos ahora. Y lo que somos, aunque se desvanece, nunca desaparece. Somos estrellas de plasma.

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