Bogart convierte un videojuego ficticio en una de sus campañas más creativas hasta la fecha
La marca presenta Kelly Skater Pro, un proyecto que mezcla nostalgia gamer, moda y storytelling para acompañar el lanzamiento de su nueva colección La Perla.
Bogart ha conseguido engañarnos durante semanas. Lo que parecía ser el anuncio de su primer videojuego oficial, Kelly Skater Pro, terminó siendo una de las campañas más ingeniosas del inicio de 2026. Tráiler, supuestos gameplays, carátula al estilo PlayStation 2, anuncios en Wallapop y hasta páginas de fans falsas: todo estaba cuidadosamente diseñado para simular un lanzamiento real. Pero no lo era.
Detrás de esta propuesta se esconde una campaña ficticia creada por la propia marca, que construyó un universo completo alrededor de un videojuego que nunca existió. Una broma interna inspirada en uno de los títulos favoritos de la infancia de sus creadores que terminó convirtiéndose en una narrativa transversal, capaz de conectar moda, cultura digital y memoria colectiva.
El origen de Kelly Skater Pro no está en el gaming, sino en la nueva colección de Bogart, La Perla, que llegará el próximo 18 de febrero. Durante el proceso creativo, una de las prendas clave, la KSP longsleeve, incorporaba un gráfico en la manga que recordaba al merchandising de los videojuegos de la era PS2. A partir de ahí, la idea empezó a crecer hasta transformarse en un proyecto completo.
"Queríamos que La Perla transmitiera la sensación de entrar en una tienda vintage y encontrar prendas únicas: gráficos desgastados, collages, colores gastados… Mientras diseñábamos una de las piezas se nos ocurrió que la manga fuese como el merch de un videojuego de Play 2. Salió el gráfico de Kelly Skater y, a partir de ahí, empezamos a hacerlo "real". Básicamente, diseñamos todo un universo alrededor de una manga", explican desde la marca.
Con esta acción, Bogart vuelve a demostrar cómo el humor, el detalle y el storytelling pueden convertirse en herramientas fundamentales dentro de la moda contemporánea. Más allá del producto, la marca firma un ejercicio de creatividad que trasciende formatos y plataformas, confirmando que una simple idea bien ejecutada puede transformarse en una narrativa cultural con impacto real.
